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viernes, 24 de abril de 2015

12 PISTAS VISUALES para un país naciente

Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 24 de abril del 2015.




Foto: Plaza Pública, manifestación pacífica 25A.
Paso mis días frente a un computador haciendo tres de las cosas que más me gustan en esta vida: escribir, editar y escuchar música. Y con eso creo que tengo suficiente para ser feliz.

Los dolores inevitables en la espalda se han convertido en un martirio constante y un martilleo incómodo. Pero no importan, en serio (☺). Lo que importa es ese dolor erguido en rabia de ver como gente miserable en los puestos de poder se hace milloneta a costa de un pueblo urgido en hospitales, escuelas, centros asistenciales, centros culturales, centros de entretenimiento, seguridad, tranquilidad, felicidad, bienestar a secas. Ese dolor debería ser motor para manifestaciones masivas, para protestas colectivas, para instantes sabatinos en los que una marcha honesta al centro de los parques sea el momento hermoso donde se escriba la merecida y anhelada historia; y no, como estos apuntes minúsculos y torpes que se me ocurren apresuradamente a esta hora. Pero que igual, se los comparto antes de que me arrepienta. Eso sí, nos vemos mañana en el Parque.


  1. Desde el fondo y en ascenso, un Impromptu de Chopin orgasmea galaxias y esdrujulea intrínsecos agujeros negros. ¡No, el término “agujero negro” existe por Guatemala, y solo por ella! No hay de otra.

  1. “No, no quiero hablar de política… vos sabés que soy apolítico y me pela mucho la verga” –le insisto a Jota mientras explota la voz de Gustavo Cerati en precisiones matemáticas desde la miope rocola–. “Mi bróder –me dice Jota– ya deberías saber que la poesía es un acto político”, dice mientras espanta unas moscas de los litros.

  1. Manejo atento, escucho atento. Fela Kuti me dice más de lo que puedo entender desde otro tiempo. En el rojo del semáforo un Hummer y una Prado aceleran contra todos. Los niños que hacen malabares escuchan mi canción del estéreo, y obvio, les da risa.

  1. Todos los jueves, Mariana va a escuchar su concierto de Trova que tanto la inspira. Ella se siente revolucionaria cantando a Sabina, Delgadillo y a Silvio. Después regresa a su casa y tuitea versos de Neruda o Galeano hasta que se le acaba el Internet, y le da sueño.

  1. Dos amigos periodistas se reunen a platicar sobre las increíbles fotos que le tomaron a “La Seño” en su declaración a los medios. Uno de ellos maulla, tal cual gato. El otro, menos barbudo, le muestra su credencial inconscientemente al mismo tiempo que lo abraza con envidia y otras cosas en el corazón. Después de unos minutos, los clásicos locutores de la radio repiten: “¡¿Qué estás tomando?!”.

  1. De tíos militares no se construye una patria. Tampoco de tíos guerrilleros y/o artistas que escriben sobre militares en columnillas con nombres exóticos que venden bien pero se leen poco.

  1. Una niña, de nombre Lisbeth, abre el plástico de su primer cedé mientras su padre, milico, putea a la madre insistentemente al otro lado de la sala en una Navidad rascuache de los noventa. El cedé es de Stress, y Ricardo Andrade no tiene nada que ver con esta historia.

  1. Lisbeth, ya de veinte, deja que Ernesto se la coja varias veces al mismo tiempo que una canción de Bronco destila furia desde una Suburban en la calle de enfrente. Ernesto es el primo-hermano de Lisbeth, pero eso no importa. Lo que importa, es que a Netío lo están esperando sus tatas para ir a comer el Pavo de Acción de Gracias. Por eso afuera, los guaruras esperan pacientemente al consentido.

  1. Alvarito es una eminencia en la San Carlos aunque la dejó hace un par de años por clavos con la mara. Los de Agronomía lo aman. Los de Ciencias Políticas lo idolatran. Los de Medicina no lo extrañan. Algún día, él bien lo sabe, tendrá que ser el gurú de una manada (de ladrones) que desconoce el dolor ajeno. Él si lo conoce, no es mula, pero sabe que en el fondo “la necedad es necia” y eso es un mantra (palabra que desconoce). Él no es Jim Morrison, a huevos, pero de tanto escucharlo algo se le ha pegado hasta en los huesos y en la greña.

  1. Una canción de los Rolling Stones suena desde el fondo de una grabadora. Nadie sabe quien la puso. Pero Marce, la prima de una cuata del Nelson, alucina con la fumada de piedra más alucinada que se ha metido desde la esquina miope de un motel olvidado. Ahora suena Joplin y después sonará Zeppelin y después Manson.

  1. En una huelga contra la minería cantaban Creedence. Yo pensaba, “¿qué putas hago acá?”. Después de la huelga nos fuimos al bar de un cuate, y, en los estribillos de Jimmy Page encontré el oro. Digo, la luz divina al agacharme entrando al baño.

  1. La Úrsula abría las piernas mejor que una contorsionista y les vendía sellos falsos a los meros meros. Hasta que un día el Hugo, después de andar “malatazeando” con esos sus cuates hijos de diputados, se la llevó al puerto y la vendió a un circo, el muy hijuepueta.


BONUS TRACK: “Todo va a estar bien”, dice Marley repetidamente en esa rola hermosa. Pero es que son tantas las historias, los artículos leídos, las muertes olvidadas, la historia pisoteada y la costra de un dolor que aún no deja de sangrar. Por eso, qué bueno, qué bueno es ser testigo de este cambio.

viernes, 6 de marzo de 2015

MIS INICIALES DE LA FIESTA: DMT, MDMA, LSD, DNB, EMD, IMD y SMA

Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 6 de marzo del 2015.



 La primera fiesta electrónica a la que fui fue en el año noventa y ocho.

Tenía el pelo bien corto, un grupo de amigos bien locos y varias rolas de 4Hero en la cabeza. No recuerdo bien si ese fue el primer rave al que fui, en algún lugar borroso de la zona 6 o zona 2, o fue otro en una bodega del centro, todavía más under, dark y locochón. Lo que sí recuerdo fue la resaca del día después y los beats de Fatboy Slim, Chemical Brothers y Faithless retumbando en la cabeza por la marihuana, la bailada y el ectasi.

Todo lo demás, fue un relámpago de sorpresas y una que otra buena puteada de mis viejos al ritmo del mejor drum and bass o big beat de la época: desde Propellerheads hasta Crystal Method, y claro, pasando por Moby, Goldie, Apollo 440, Meat Beat Manifesto, Photek o Aphex Twin.

Las fiestas las organizaban unos compas, aún más locos que nosotros, que se hacían llamar La Fosa Común o Fiestas Clandestinas; a las que tenías que seguir con escasez de redes sociales y chulos flyers hechos a la medida de la fiesta –dos ambientes y en algunos casos pálido offset–.

Claro, después de esas fiestas en Guate vinieron otras: La Cúpula, una terraza en zona 4, varias en una casa enorme hasta la chingada en carretera a El Salvador, La Antigua, La Barraca, Trescerocuatro, Corto Circuito, Selekto, The Box, Bass Supremacy, Secret Garden, los afters, los afterafters, etcétera. De esa época, o mucho antes, otro compa (Joserra) también era el dios curador (palabra aún desconocida en el léxico chapín) de otras fiestas más intensas: El Rave del Castillo. Pero en fin, al final todo se ha ido moldeando y acomodando al impulso propio de cada época. Lo que perdura es la rabia generadora de espacios alternativos, la mágica convivencia, el estruendo sonoro y la furia danzante del punchis-punchis.

Entonces puedo decir que me la he pasado bomba bailando hasta el amanecer en más de cien purrunes: John Digweed en un hangar del aeropuerto, Hernan Cattaneo en una disco de Las Américas, James Holden en otra disco de la zona viva, Satoshi la primera vez, Tambour Battant y Niveau Zero hasta el queso, todas las memorables Selekto, las infaltables del trescerocuatro, las improvisadas del lounge de elektronik.net en el segundo piso del Monachos, Corto Circuito, The Box, Above & Beyond, Infected Mushroom, Miguel Miggs y la lista continúa

A lo que voy con toda esta memorabilia espontánea (y esto lo pensaba hace un mes en una fiesta de la Revista Folk con Leke y Tropical Terror tronando bajos tropicales en una noche fría), es que la fiesta continúa y hay que agarrarla bailando.



Por eso aplaudo a colectivos como Danzón Pérez o Cube Rec con su Semana de Música Avanzada, que hacen posible que celebraciones a la música digital y al bailongo (como el de anoche con Coma y Robag Wruhme) sigan su curso y evoquen lo más hermoso de la música: ese silencio experimental que queda incandescente en el ambiente después de la más sublime de todas las fiestas.

Gracias, queridos, por eso.

jueves, 20 de diciembre de 2012

FRASES INGENIOSAS para esta navidad-baktun

    

  1. Yo a usted como que lo conozco de otra era, fíjese.
  2. Un hipster y un baktuneano se encuentran: Amor de moda.
  3. No nos gusta cambiar, pero nos encanta que nos lo impongan.
  4. Antes de que el mundo se acabe, me quiero volver a tatuar mi nahual, pero con colores chintos de fin del mundo.
  5. Telésforo Guerra es un profeta de la Nueva Era.
  6. Ya que el mundo se va acabar, tomemos mucha Quetzalteca y hagamos el amor en Iximché o Kaminal Juyú toda la tarde del 21 de diciembre.
  7. Somos los hijos de la Nueva Era.
  8. ¡Puta, cerote!, te acabaste toda el guaro del Baktun.
  9. Desde la primera vez que te ví, supe que teníamos que pasar este Baktun juntos.
  10. Gracias a los Mayas, vos y yo nos conocimos.
  11. Tu abrazo es mi refugio, mi epicentro, mi templo Maya.
  12. "Querido Santa, yo quiero un par de pirámides y un teletransportador de juguete para esta Navidad".
  13. "Mijo, te compré un chingo de inditos para que jugués al fin del mundo".
  14. "Ey, mija, mirá este Gran Jaguar que compré para tus muñecas. Está bien chulo, ¿verdá?".
  15. "Papi papi, quiero que me comprés un perrito para Navidad y le pongamos de nombre Baktun".
  16. En inglés: "Back-to-Tun", "Tun, come back Tun" y "All i want for Christmas is a new Baktun".
  17. Dramático-musical: "Tun-Tun-Tun-Tun".
  18. Yo te doy mis dos pirámides perfectas, vos dame tu asteroide de inframundos, tu celestial imperio de dioses mayas.
  19. Mi era se acabó con tu Baktun.
  20. Después del Baktun, sólo nos queda el silencio y un chingo de basura por los cuetes.
  21. Este año Santa vendrá vestido de Maya, y montado en un cometa.








    jueves, 13 de diciembre de 2012

    COSAS DE OFICINA

    Adornitos rojos y verdes en los escritorios. Salvapantallas navideños. Una taza con chocolates gringos de última hora. Intercambio de regalos. Los bombones. Mensajitos de texto. Postits anónimos pegados en la computadora. Almuerzo con el jefe. Dos horas de motel. Medias rotas. Tacones rojos. Tráfico isoportable. Aire acondicionado. Un último beso. De vuelta a la oficina. Servilletas con dibujos. Vino de caja. El paquetón de cervezas. El gordito de ron. Cocacolas al tiempo. Hielo en bolsa. Vasos plásticos. Vejigas rojas. Algodón de barba. Canastas navideñas. Mesas plegables. Sillas plásticas. Los de computo estresados. Las secres más coquetas. Los de administración viendo nalgas. Las de comunicación hablando del shopin. La llegada de visitas. Los últimos clientes. Los abrazos navideños. El reguetón en la radio. Los de la disco con las luces. Los cables y el micrófono. Las bocinas con bachata. Los primeros en llegar. Los manteles estampados. Los guiños de ojo. El estrés de la señora de limpieza. Los primeros tragos. Los primeros bolos. Los chismes. El relajo. Las botellas vacías. El agarre nuevo. Las metidas de mano. Las llamadas de última hora. El jefe claveando. Las secres bailando. Los celulares perdidos. Las bolsas tiradas en el piso. El Santa Clos borracho. El karaoke hasta las once. Los de la disco empacando. Los dormidos en la mesa. Los prendidos en el baño. Las palabras del jefe. Las palmaditas en la espalda. Las palmaditas en la nalga. Los chocolates. El pintalabios. El cierre de la oficina. La noche triste. Los tristes. Los alegres. Los suéteres tirados. Las llamadas perdidas. El aliento a guaro. Las discusiones. Las despedidas. El último abrazo. El Convivio.

    viernes, 7 de diciembre de 2012

    PARADOJAS: diciembre

    Sacar el suéter. Guardar las sandalias. Quemar el diablo. Regar el pino. Hacer el ponche. Abrir el pache. Visitar la virgen. Ver las luces. Sufrir el desfile. Lucir la bufanda. Rondar centros comerciales. Tomar las fotos del árbol. Visitar la iglesia. Sufrir el tráfico. Sortear las calles. Ir de shopin. Salir del convivio. Correr a última hora. Derrochar el aguinaldo. Aguantar la resaca. Evitar el accidente. Pagar la mordida. Comprar las luces. Acuñar el árbol. Estirar el musgo. Separar el azerrín. Sacar los santos. Tapar el pesebre. Encender la veladora. Colocar los adornos. Escuchar la posada. Cantar los villancicos. Sufrir más resaca. Romper las nueces. Conseguir la manzanilla. Adornar con chichas. Cortar patas de gallo. Regar las pascuas. Sacar las ovejas de tuza. Empacar los regalos. Morder las manzanas. Hacer galletas. Gastar los ahorros. Esperar el Bak'tun. Vestir el estreno. Romper las canastas. Abrir los regalos. Jugar el videojuego. Peinar a la muñeca. Manejar el deportivo. Lucir la cirugia. Encender los cuetes. Colocar la veladora. Rezar el padrenuestro. Quemar las estrellitas. Emborrachar al primo. Estresar a la familia. Quemar más estrellitas. Contaminar el aire. Cortar el pavo. Encender el tocadiscos. Sonreír en familia. Brindar con vino. Escribir correos. Recibir correos. Hacer llamadas de larga distancia. Enviar mensajitos de texto. Tomar las fotos. Dar el abrazo. Postear en Facebook. Felicitar en Twitter. Besar en la boca. Besar en la frente. Besar en los ojos. Besar en las manos. Abrir más regalos. Pinchar globos. Saborear el tamal. Tomar antiácidos. Recoger la basura. Limpiar la acera. Amontonar las bolsas. Tirar las latas. Preparar micheladas. Clavear en la reunión. Dormirse en el carro. Encender más cuetes. Vaciar la tolva al aire. Decir estupideces. Insultar al taxista. Endeudar a la familia. Topar las tarjetas. Respirar el silencio. Llorar a alguien. Recordar el pasado. Maldecir el tráfico. Mentirle al suegro. Abrazar a la suegra. Cargar a los primos. Quemar canchinflines. Aplicar pomada. Lamentar la quemadura. Sacar la calzoneta. Echar doble llave. Hacer panes con pavo. Aguantar más resaca. Encender otros cuetes. Hacer bromas pesadas. Beber más cerveza. Caer en el sofá. Comprar en línea. Vaciar la refri. Salir de la ciudad. Festejar en otro idioma. Vestir algo rojo. Meterse una pepa. Vaciar un colmillo. Fumarse una onza. Perder la billetera. Bailar con tu exnovio. Abrir el vino espumoso. Brindar por la vida. Contar las uvas. Pensar en diez propósitos. Mentirle a la esposa. Mentirle al esposo. Mentirse a uno mismo. Esperar. Esperar. Esperar. ¿Esperar qué?

    viernes, 30 de noviembre de 2012

    ACLARACIÓN de urgencia para un b'aktun

    Sí por casualidad has pensado en ponerte hasta las chanclas la noche del 21 de diciembre, mientras bebés todo un arsenal de botellas o vasos plásticos al ritmo de La Macarena, y todos tus amigos te sirven mezclas exageradas de tequila y fumás todos los cigarros que jamás fumaste, irremediablemente, hasta caer en un trance ensordecedor de humo, luces y borrachera.

    Sí por casualidad has pensado en refugiarte con rezos insistentes, frente a un altar de un templo católico, presbiteriano, evangélico, o en un bosque de pinos, lejos de toda la civilización, pensando que la distancia y la soledad, quizá, te protejan del "Fin del Mundo", ese que la televisión y los programas sensacionalistas tanto publicitan a diario.

    Sí por casualidad has pensado en lanzarte de un puente, cortarte las venas, vaciar el botiquín de emergencia de tu casa con una ingesta diabólica, o has planeado, con tus cuates, un suicidio colectivo después de una orgía memorable para esa noche tan especial que los Mayas describían en el Popol Wuj como el final de la era del maíz y el inicio de una renovación constante, y erótica y hedonista y honesta.


    Sí por casualidad has pensado en todo esto, o en otras ideas más descabelladas o cursis o fatalistas. No lo hagás. Es en serio. No es broma.


    Esa noche, encerrate en donde más te plazca. Prendele fuego a todos tus odios y malas costumbres. Agarrá un libro, comé chocolate y/o acariciá a tu pareja –puede ser tu mascota–. Después de eso, pensá en todo lo que tenés que mejorar de vos mismo y sonreí.

    Sonreí hasta que te duela el rostro de felicidad y llanto. Prometete dar lo mejor de vos para tu país, tu equipo, tu familia o tus amigos. Pero hacelo en serio, no te des pajas.


    Eso. Eso es el verdadero fin y principio del mundo: Vos mismo.


    Lo demás, no importa. Son puros cuentos.





    Publicado en Fash GT.

    viernes, 23 de noviembre de 2012

    ÚLTIMOS DESEOS antes del fin del mundo





    Dentro de un mes todos estaremos chamuscados, fritos como Pollo Pinulito y tostados hasta el corazón como anticuchos peruanos. El asteroide homicida que dijeron los escépticos, la luz apocalíptica de la que hablaron los extremistas religiosos, el cambio de era de los más espirituales, el terremoto masivo de los geólogos contemplativos, el cambio climático de los científicos proféticos, con sus olas eternas y gigantes, o la venida del Anticristo con sus caballos y trompetas según los dogmáticos; nos habrán dejado con los colochos hechos y las ganas de hacer muchísimas cosas que siempre nos prometimos y nunca hicimos. ¡Pinches Mayas, yo que quería publicar a Eduardo JuárezManuel Tzoc en Vueltegato Editores para el 2013!
    Por eso mismo, al mejor estilo budista zen contemporáneo, hay que desapegarse de cuanta basura nos esté estorbando y de cuanto bien material no nos esté dejando ser felices y libres. La idea es sencilla. El día a día nos aturde con sus devaluaciones, decisiones, tormentos, deudas, horarios, marido, esposa, amante, vecinos, noticias, Emetra, Otto Pérez, pésimos locutores argentinos, chismes de barrio, precio de la gasolina, la guerra entre Palestina e Israel, el frío de noviembre, etcétera, etcétera, etcétera. De eso no hay duda. Vivir es cansado y jodido. Aburre, pues, dirán los menos optimistas.
    Pero piénselo bien. ¿Qué haría usted si le dicen que tiene menos de 30 días de vida, 28 para ser más exactos, porque la humanidad va a colapsar como una bola de papel yéndose por el inodoro? ¿Qué haría? En verdad, ¿a dónde se iría?, ¿renunciaría al trabajo?, ¿besaría a su prima?, ¿asaltaría un banco?, ¿incendiaría la Muni? Piénselo bien. Respire profundo y piense detenidamente:

    ¡¿Qué carajos haré en mis últimos 28 días de vida?!
    Tome decisiones. Haga números. Escriba un inventario. Decida lo que se le antoje. Piense en sus hijos -si los tiene- o en su mascota. Piense en sus familiares que viven lejos. Piense en la mujer o el hombre con quien siempre quiso algo. Piense en el carro o el viaje de sus sueños. Piense cuánto dinero tiene en el banco. Analice la situación con su pareja o su trabajo. Analice la situación legal en la que está involucrado. Piense detenidamente, qué es lo que siempre ha querido y nunca ha obtenido. También medite sobre sus obligaciones, si las tiene, y piense si valen la pena o no, porque el mundo se va a acabar así como película de Hollywood. Ya no hay vuelta atrás. La esperanza de que un planeta superhéroe nos salve, es nula e idiota de tan sólo pensarla. La Tierra, Gea, Casa, Madre Tierra, nuestro planetita del Sistema Solar o como diablos le quiera llamar, se va a derretir o desaparecer o entrar en un agujero negro en lo más recóndito del Universo hasta que... ¡KAPUT!
    De eso no hay duda. Usted tiene 28 días y una hoja en blanco para decidir qué quiere con sus últimos días de vida. Es como una desintoxicación de lo que siempre ha vivido y siempre ha tenido. Usted tiene 28 días para empezar de cero y vivir al máximo o sencillamente sentarse a esperar a que le jalen las canillas. El conteo empieza hoy. Cambie su vida, o al menos los últimos 28 días de su vida, drásticamente.
    En mi caso, ahora que lo pienso bien, me gustaría hacer muchísimas cosas, pero no le quiero abrir mi corazón a usted, que es un extraño y lo conozco muy poco. Entonces sólo le dejo algunos ejemplos para que se inspire y haga su lista personal. Algo sí le pido, no exagere, sea honesto con sus deseos. Pedir que un Policía de Emetra razone, después de haberle puesto un cepo por bajarse a hacer cualquier cosa por 5 minutos, es imposible. Hay cosas que nunca cambian y pedirle lógica a un Emetro, es algo imposible.

    Pero bueno, estos son mis ejemplos.
    1. Primero, llamaría a Morel o a Osmara para que me tatúen la espalda y brazos en una sesión intensa de un día. No toda la espalda, ni todos los brazos, claro, sólo algunos tatuajes específicos que siempre he querido.

    2. Después de estar pimpeado, iría a un banco a pedir un préstamo enorme (que nunca pagaré, claro), para irme a viajar por Oceanía, Nepal, Japón, República Checa, India, Grecia, Hawaii, Perú, Brasil, Colombia, Bélgica y todos esos lugares que no conozco. El viaje tendría que ser de 20 días, porque no me quiero pasar de avión en avión mis últimas horas. Que el banco no me de el préstamo, no es opción, pero bueno, siempre hay Plan B: Anarquía.
    3. Ya con 21 días gastados, robaría una Range Rover de algún concesionario y la llenaría de vinos, quesos, panes con especias, embutidos finos, cervezas alemanas, drogas de diseño, cuchillos, tablas, estufa portátil y  telescopio. Manejaría rumbo al Lago de AtitlánLaguna Lachuá o Laguna de Yaxhá, a pasar 4 días solo (aunque acompañado sería mejor) para ver las estrellas y dormir sin soñar con trabajo, ciudad, ruido, obligaciones. El  viaje me duraría 4 días, no más. Quedarme allá es una opción. Llevarme a Faso, el huskie de mi familia, también es opción, aunque no quiero estresarme cuidando perros.

    4. Si regreso a la ciudad, convocaría a mis amigos más anarquistas por medio del Facebook e incendiaría junto con ellos los edificios públicos del Centro Cívico (en especial el de la Muni, con algunos funcionarios y diputados dentro) y algunos árboles que están frente a la Escuela Nacional de Artes Plásticas, para que la fogarada sea sublime y nos calentemos todos juntos, así invitamos a vagabundos que viven en la calle y no sufrimos de frío. Luego subiría a la terraza del hermoso Teatro Nacional y amplificaría, con un equipo de bocinas para conciertos masivos (patrocinado por Farnes, de Bad Attittude), la música que más me gusta para que se escuche desde cualquier rincón del centro. Invitar a bandas a que toquen en la terraza, también es una opción. La logística estaría a cargo de Jorge Rodas, de CREA, y las tres bandas nacionales que pediría como requisito son: La Tona (con Alexis, claro), Tiananmen (para que toquen The Cure) y El Gordo (pero con banda).

    5. El último día, 21 de diciembre, la pasaría con mi familia e invitaría a algunos amigos a cenar (Ana, Javier, Pablo, Ana, Juan Pablo, Marré, Leslie, Eva, Nella, Fede, Juevez, Toro, Pedro, Paco, Titi, Guicho y otros). Les cocinaría algo especial y pondría música de Alex Hentze para ambientar, mientras bebemos vino (drunk texting y drunk dialing son opciones necesarias, luego de algunas copas). Después chatearía con mis amigos: Salvador Luis, Daniela Camacho y Luis Cháves que viven en otros países, y nos reiríamos de algunos chismes literarios. Después de un rato, encendería el televisor para ver las noticias del fin del mundo, y sería un gustazo encontrarme con las curvas de Marisol Padilla, la presentadora del clima de Guatevisión, hablando de que se esperan fuertes vientos del norte para la noche de mañana, viernes 22, y días calurosos para el resto del fin de semana.


    jueves, 18 de octubre de 2012

    20 CONSEJOS por sí hay un retén

    Foto: Retén chapín.
    En el libro Libertad bajo palabra, el mexicano Octavio Paz escribe: “Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día”. No sé por qué, pero encontrar este libro viejo me puso a pensar en muchas cosas, sobre todo en la Revolución del 44 que está por celebrarse el próximo 20 de octubre. La cual, supongo, la gran mayoría de guatemaltecos ignoran, pero al contrario sí celebran el día de las hamburguesas o el día de acción de gracias gringo.

    En fin, regresando al tema de la Revolución, yo nunca he sido, la verdad, asiduo a los levantamientos sociales, a las revueltas y a la masificación de la rebelión como un acto público. Más bien creo en las pequeñas revoluciones, en esas reinvenciones personales y en esos cambios de menor a mayor, por así decirlo. Por eso envidio tanto a los grupos que se levantan contra el sistema y tienen una estructura social impecable, funcional, que no se deja pisotear y que lucha por sus derechos constitucionales; aún así con palos, piedras, banderas blancas, manifiestos radiales, volantes impresos o pancartas urgentes. Considero que es de admirar esa intención, ya que el ladino promedio en Guatemala, al final de cuentas, es un individualista que se conforma con tan poco y encuentra su zona de confort en la sumisión y en la indiferencia. Esa es la verdad, así somos, esa es nuestra consigna: protestar intrínsecamente pero nunca, uy no, tomar las calles y protestar públicamente.

    Todo esto viene, porque en los últimos días he coincidido involuntariamente con la palabra “revolución”. Una palabrita trillada a lo largo de la historia, claro, pero curiosamente se me ha cruzado en lecturas de diarios nacionales, en conversaciones con amigos, en coloquios universitarios, en columnas periodísticas y hasta en el peor, o mejor de los casos, en comentarios tipo random publicados desde las redes sociales. Al parecer, resulta ser que a la gran mayoría se le está apeteciendo la idea de un cambio abrupto o una nueva revolución. No sé exactamente a que se refieran. La verdad, a mí me parece una especie de moda cool y wannabe, digo, eso de que todos hablen de protesta, marcha, indignación, rabia, furia, toma del poder, etc. No creo que alguien en realidad lo vaya a hacer. Es sólo una pose, una especie de moda pasajera, como un Miércoles de Cumbia o un Pasos y Pedales.

    Pero bueno, sí de verdad hay un frente opositivo y las cosas se ponen violentas y se salen de control, es inevitable que vayan a existir retenes militares en las carreteras, en los parques, en los bares, en los centros culturales e incluso, en los café internet y en los templos evangelistas. Para ello, acá unas recomendaciones por sí la mano dura y “el fusil-guitarra de la paz” nos alcanza en la calle:


    1. Nunca vea directamente a los ojos al militar que lo detenga. El límite es cinco segundos, después de eso usted verá prepotencia, hermetismo, y en el peor de los casos: ignorancia. A veces, uno también puede sufrir desvaríos sonoros, como escuchar la tonadita aquella del soldado, que pasaban en Canal 5 durante los 80’s. Trate de evitar eso. Mejor mire el suelo y actúe con normalidad ante el mareo.

    2. Trate de llevar alguna prenda color naranja, ya que es el color del partido oficial. Puede ser un accesorio: anteojos, pañuelo, aretes, pulseras, sombrero, bufanda, morral, perro, bicicleta, audífonos, etc.

    3. Que las pulseras sean color naranja, no significa que puedan ser pulseritas típicas.

    4. Que el morral sea color naranja, no significa que pueda ser un morral de Momostenango o Huehue. Mejor sí es de la Megapaca o sí es importado. Así son nuestros extremos adquisitivos, pero nunca, nunca, nunca, algo hecho en el interior del país.

    5. Los anteojos anaranjados, mejor si no tienen graduación. Usted podrá parecer intelectual, y eso, escuche bien: no le gusta a nuestro presidente.

    6. Vístase como hipster, yuppie o prole. Nunca como hippie, metalero, curador de arte o escritor reaccionario. Eso nunca ha sido bien visto por los partidos de poder.

    7. Sí usted lleva libros en la bolsa o en el carro, sáquelos antes de salir de su casa. O mejor, en todo caso: deje de leer. La lectura contamina las intenciones gubernamentales y no permite el desarrollo de las "buenas intenciones oficiales".

    8. Sí usted es obsesivo y no puede dejar de leer, ni siquiera mencione que le gustan las columnas de Juan Pensamiento en Plaza Pública o Andrés Zepeda de El Periódico. Le traerá graves problemas.

    9. Sí tiene carro, revíselo detenidamente antes de salir. No lleve carteleras culturales, postales de arte, invitaciones a exposiciones, latas de cerveza vacía (o llenas) ni llaveritos típicos. Si no tiene carro, y se mueve en autobús, hágase el de la "vista gorda" y borre de su celular los fondos de pantalla del Ché Guevara y los ringtones de Silvio Rodríguez. En cambio, métale música nacional a su teléfono, Ricardo Arjona y Viento en Contra están bien. Aunque el ideal, sería música cristiana. Busque en internet, ahora hay hasta reguetón cristiano y hip hop evangélico.

    10. Lo mejor que puede hacer, es llevar una Biblia con usted por aquello de las dudas, y si puede, apréndase la frase que dijo Caballeros sobre los muertos en Toto, para repetírsela al soldado que lo detenga. Eso, más un “gracias al Ejército de Guatemala, mi general”, le pueden evitar un mal rato.

    11. No intente discutir con un oficial del ejército. Regularmente son como robots y no están diseñados para discernir. Es más, algunos robots militares tienen varios defectos de fábrica, entre ellos: no pueden escuchar ni expresarse con más de 25 palabras, ése es su límite idiomático.

    12. Sí logra entablar una conversación con alguno, quédese callado y siga órdenes. A ellos les encanta seguir órdenes, y sí usted es capaz de hacerlo, hasta puede encontrar su verdadera vocación. De seguro hay plazas disponibles. Pregunte por los números y llame de inmediato.

    13. Sí le preguntan que qué hace, usted responda que trabaja en un Call Center, un Supermercado, una Tienda Mayorista o una Agencia de Publicidad y Mercadeo. Trate de pasar desapercibido. Nunca diga que trabaja de periodista, investigador, asesor, psicólogo, librero o mucho menos que trabaja en arte. El artista está mal visto. Es relajero, bolo, drogo, inconforme, sensible y reaccionario. Por el contrario, ser abogado, tiene doble moral. Así qué piénselo bien antes de decir que es abogado o abogada.

    14. Sí le gustan las drogas, mejor llévelas puestas.

    15. Sí no le gustan las drogas, también llévelas puestas.

    16. Sí lo detienen con amigos que llevan drogas, mejor llévenlas puestas.

    17. Sí usted tiene tatuajes, diga que fue una época “rara” de su vida, pero que ya quedó atrás. Todos tenemos un pasado tormentoso, al igual que este país.

    18. Sí sus tatuajes son de calaveras o pájaros extraños, acérquese con su tatuador de confianza y dígale que le añada estos colores alrededor: Verde oscuro, Verde oliva, Verde boscoso, Café puro y Beige. Si quiere, también le puede añadir un tatuaje complementario, puede ser un AK-47, IMI Galil o un M16. Un lanzagranadas lacrimógenas, es, sin dudas, el mejor diseño que le puedo recomendar. Nunca pasa de moda y además, es tan propio de nuestra identidad, casi como un símbolo patrio.

    19. Sí usted no tiene tatuajes y siempre ha querido tatuarse un Ché Guevara, no lo haga. Al contrario, olvídese del Ché y busque en internet otras opciones. Le aseguro que puede encontrar bonitos diseños en Google bajo las siguientes búsquedas: “tatuajes militares” o “military tattoo designs”. Sólo cambie el águila norteamericana por un quetzal y/o la bandera gringa por una guatemalteca. También le puede añadir el logotipo del Partido Patriota sosteniendo dentro del puño a un líder de los 48 Cantones de Totonicapán, o si bien lo desea, una granada expansiva con la bandera de Guate y manchas de sangre indígena sobre ella. RECOMENDACIÓN: Ya no se tatúe glifos mayas. Yo tengo dos desde hace 15 años y estoy pensando seriamente en removérmelos, ya que eso significa “retén exitoso” para ellos. Además, un nahual entintado no lo va a proteger de un grupo de soldados enfurecidos.

    20. Ya se acerca Halloween y eso significa diversión. Por favor, léame bien: no se disfrace de soldado, es de mal gusto, a menos que tenga el cuerpo de Demi Moore y unos bíceps de gimnasio. Sí es hombre y tiene el pelo largo, tampoco se haga pasar por Roxana Baldetti. Evite todo contacto con la autoridad y trate de pasar desapercibido. No disfrazarse, también es una opción.

    martes, 9 de octubre de 2012

    GRACIAS a los soldados...

    FOTO: Marcha a favor de
    exmilitares, septiembre 2012.
    Gracias a los soldados, y no a los poetas, las balas son el orgullo nacional de este país que se desangra y palidece a cada segundo como un gato moribundo en medio de un enjambre de avispas asesinas. Gracias a los soldados, y no a los poetas, la herencia que le estamos dejando a nuestros niños es la de una libertad doblegada y aprisionada por la mano dura, tendida en el fondo de una fosa común y olvidada por la gran mayoría a través de los años. Gracias a los soldados, y no a los poetas, en nuestro diccionario la palabra Ley significa pólvora. Gracias a los soldados, y no a los poetas, el sustantivo más usado en los últimos treinta años de historia en Guatemala es: dolor.


     
    Gracias a los soldados, y no a los poetas, "violación" es una palabra común y corriente, usada sobre todo por los más débiles, que a grandes rasgos somos la mayoría. Gracias a los soldados, y no a los poetas, aquí la vida no vale nada. Gracias a los soldados, y no a los poetas, miles de mujeres y niñas fueron ultrajadas bajo el denso silencio de la selva y el estruendo abominable de un escuadrón de salvajes. Gracias a los soldados, y no a los poetas, la libertad de expresión es una cláusula que nunca ha existido en la Constitución de la República. Gracias a los soldados, y no a los poetas, hay un sinfín de historias dolorosas que cuentan los familiares de los miles de desaparecidos a lo largo y ancho del territorio de este paisito. Gracias a los soldados, y no a los poetas, el genocidio es algo que existe en los cuentos de soldados, escritos por soldados, en un país lleno de soldados que son dirigidos por generales soldados, que tienen esposas y amigos corruptos que dicen: "en Guatemala no hubo genocidio".


     
    Gracias a los soldados, y no a los poetas, las balas tienen una misión específica: tumbar al inocente. Gracias a los soldados, y no a los poetas, la lucha sigue siendo contra el Sistema y sus devaluaciones y corrupciones constantes. Gracias a los soldados, y no a los poetas, huir de tu propio país, resulta a veces, la única esperanza. Gracias a los soldados, y no a los poetas, un arma de fuego es la imagen más patética y cobarde de hacer justicia. Gracias a los soldados, y no a los poetas, un niño llora desconsoladamente, confundido, tras la muerte abrupta de su padre en medio altiplano guatemalteco. Gracias a los soldados, y no a los poetas, ese difunto padre no podrá cargar a sus nietos cuando el niño crezca y tenga hijos, sin orgullo ni patria, y la vida lo pase llevando de frente como quien nunca fue feliz, dicho, pleno. Gracias a los soldados, y no a los poetas, el presente de este país es sólo pólvora, lamento, paranoia y desasosiego. Gracias a los soldados, y no a los poetas, un fusil en forma de guitarra es capaz de asesinar, ensordecedoramente, a más de cinco mil ingenuos en un estadio un día domingo. Gracias a los soldados, y no a los poetas, avanzar significa rebobinar el pasado una y otra vez dolorosamente.


     
    Gracias a los soldados, y no a los poetas, el poder intelectual de generaciones pasadas, sencillamente desapareció por completo. Gracias a los soldados, y no a los poetas, la vida aquí no tiene un mejor panorama. Gracias a los soldados, y no a los poetas, la muerte sigue siendo nuestro pan de cada día. Gracias a los soldados, y no a los poetas, nuestro futuro viste de luto en los días en que una celebración es necesaria. Gracias a los soldados, y no a los poetas, la rebelión está por venir en cualquier momento. Gracias a los soldados, y no a los poetas, el engaño se ha vuelto cosa de respirar todos los días desde cualquier rincón de este país lleno de espanto. Gracias a los soldados, y no a los poetas, los diarios anuncian desconsuelo en cada una de sus páginas todos los días. Gracias a los soldados, y no a los poetas, miles de familias fueron desalojadas de su tierra, que era lo único que tenían para cultivar el vasto poema que es la vida. Gracias a los soldados, y no a los poetas, miles de guatemaltecos han sido privados de lo único que verdaderamente les pertenece: su vida.



    Gracias a los soldados, y no a los poetas, lo ocurrido en Totonicapán el jueves pasado es un recordatorio constante de que no hemos progresado en absoluto; y que a pesar de ser un hecho independiente, y fortuito, es un evento del cual algunos se enorgullecen de tildar como "justo y necesario".


    Gracias a los soldados, y no a los poetas, la literatura es un refugio, una especie de búnker personalizado donde se construye un tierno panorama de a poquitos.


    Gracias a los soldados, y no a los poetas, aquí no hay futuro, ni respeto, ni dignidad. Ni mucho menos memoria.



    Gracias a los soldados. Muchas gracias.





    LINK DE FOTOS:
    http://primavera-tirania.com/libro/index.html