Mostrando entradas con la etiqueta morrissey. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta morrissey. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de enero de 2015

QUINCE PROPÓSITOS de Año Nuevo

Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 23 de enero del 2015.


1. Ir a un concierto de The National.

2. Borrar la música de Selena, Timbiriche y Rigo Tovar del iPod.

3. No maldecir (tanto) el Reguetón o la Bachata.

4. Ir a un #miercolesdecumbia por lo menos una vez en el año e intentar pasármela bien (aunque sea un rato).

5. Ya no ir a afters de fiestas Psycho.

6. Descargar la discografía completa de Leonard Cohen, Tom Waits y The Fall. Después, desmesurarlas y escucharlas poquito a poco.

7. Ponerle más coco a The Brian Jonestown Massacre y Lady Gaga.

8. Escuchar menos Zoé y más Pixies.


9. Hacerla de DJ en una fiesta y poner más musicón de Devo que LCD Soundsystem, Friendly Fires o Foster the People.

10. Escuchar cinco veces seguidas Yeezus de Kanye West.

11. Aceptar públicamente que me gusta Coldplay… y que Parachutes y A rush of blood to the head me parecen dos discos fundamentales en la historia de la música (pop rock, lo quieran o no).


12. Dejar de escuchar “Rehenes” o “Inexplicable” de Calamaro (diez veces seguidas) en horas de la madrugada y con una botella de güisqui encima.

13. Comprarme una camiseta de Bowie o Morrissey solo por moda.

14. Escuchar más bandas chapinas sin criticarlas en los primeros diez minutos de concierto o al minuto de abrir su Soundcloud.

15. Sacar 100 puntos con “El Triste” o “Lo pasado, pasado” de José José en un Karaoke de Escuintla, Xela o Mazate.


viernes, 14 de marzo de 2014

POEMA PARA MORRISSEY

Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 14 de marzo del 2014.




Los días
se repiten
como meteoritos dulces y sin órbita.
Se cansan y disipan,

se divorcian y acolochan
sobre almohadas tristes
donde duermen,
junto a una canción
lumínica y poderosa
que los salva
poco a poco.
Luego llega
el tibio alucín:
la rabia, el enojo,
el estruendo, el odio,
el amor desde la monotonía
de los vecindarios, los ritos, el adiós.
Todo se desintegra a cuentagotas.
Todo es un Titanic inhalando icebergs,
parafraseos, dudas, sueños, quimeras.
Nada,
nada volverá a ser lo mismo
después de una madrugada
anestesiada en lisérgicos.
Nada volverá a brillar
como antes,
ahora que todo es una arritmia
de decesos y un solo de guitarra
ensimismado, crispando diablos
y flotando en el aire turbio de la memoria.
El poema, digo, tu risa es una estrella
cayendo bocabajo. Triste, sutil, ligera, solemne.
Lo mejor será borrarlo todo y empezar de nuevo.
Con un peinado raro y una camiseta y un walkman.
Delirando bicicletas en verano y ocio y pavimento.
Entonces olvidarnos no será fácil,
será una lección ensangrentada
donde nos romperemos los puños
a cada rato, con cada estrofa mal cantada.
Y los símbolos oscuros de la desdicha
nunca volverán a alcanzarnos. He dicho.
Bajo el sol infernal de una tarde de marzo.