Mostrando entradas con la etiqueta diseño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diseño. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de septiembre de 2013

ASÍNOSEDIBUJA: Dibujos para todos


Asínosedibuja es una idea que confirma una sola cosa: La ocurrencia.

Desde la primera vez que vi los dibujos hechos por Mario González, el genio detrás de este fabuloso proyecto, pensé que a los creativos hay que regalarles dos cosas para que sean felices: papel y lápiz. Bueno, también cerveza. Todo esto confirma que el éxito se reduce a la idea, a la chispa, al ingenio.

Basta con ver algunos de sus dibujos para entender que no hay que complicarse tanto después de una idea creativa. Como bien lo sentencia en su página de Facebook: "Asi no se dice, asi no se escribe, asi no se dibuja, pero asi se entiende". El personaje principal en todas las historias es el trazo mismo. Qué mejor que eso. Bromas sinceras, retóricas cotidianas, ocurrencias idiomáticas de arte finalista, trazos espontáneos, bocetos de una historia que sólo puede ser contada por un chapín –doblesentidista y comúnhablante–, que en el fondo, muy en el fondo, lo único que quiere es contagiar la risa en ideas breves, concisas y sin complicaciones. Humor apto para todo público.




En cada dibujo hay chiste, agudeza, razonamiento, gracia y hasta ternura. No hay nada de enciclopedismos antropológicos, posturas intelectuales o doctrinas excluyentes que promulguen el "afamado espacio de los elegidos". Sino todo lo contrario: Un marcador negro sobre fondo blanco, ¡y listo! De seguro la idea surgió después de una reunión de pendientes en la agencia, o peloteando campañas al final de un largo día de píxeles, cigarros, clientes, café y photoshop.




Sea como sea, me siento enormemente feliz de haber conocido al "patojo chispudo" detrás de esta fabulosa idea; además, que me haya regalado un header para mi otro blog (acá). Y lo mejor de todo: con la colochera bien puesta.




Larga vida al trazo. Que no paren los cuentazos de tinta.




PÁGINA WEB: www.asinosedibuja.com
EN FACEBOOK: www.facebook.com/pages/asinosedibuja/201841786547922

jueves, 25 de octubre de 2012

EL SOUNDTRACK

Publicado en revista Catálogo para la vida, número 11.
2012.
Reeditada.



FOTO: Portadas de algunas bandas sonoras
Ya lo había dicho Julio Cortázar, en aquél libro memorable que la mayoría conocemos (si no, búsquelo en Internet, ahí lo encuentra): "Música, melancólico alimento para los que vivimos de amor".
Al final, es cierto, estamos hechos de gygabites de canciones que nos acompañan a lo largo de nuestra vida y las volvemos a escuchar, una y otra vez hasta el hastío. Por ejemplo, uno puede observar detenidamente, y con escalofríos sicodélicos, la película-musical Across The Universe y entusiasmarse enseguida con la fascinante imaginería de algunas escenas; pero lo más alucinante, es, sin mayor titubeos, la interpretación que se hace de las 34 cancioncitas de The Beatles a lo largo de las dos horas de metralleta rítmica. No hay duda, que "love rules" y que toda historia de amor nos perseguirá desde los guiones Hollywoodenses más taquilleros hasta las entrañas más románticas y cotidianas de nuestra Latinoamérica de bajo presupuesto. Pero está bien, entendámoslo desde una perspectiva simple y precaria, comprendamos esa dimensión que nos encanta con una frase de Lennon: "All you need is love, love is all you need."

Pero insisto: “All you need is love... eh, yes, but also we need music, querido Lennon. Just music.”

Por ello, no está de más hablar sobre esa fascinante conexión que existe entre la música y la imagen. Al final de todo se complementan, se nutren una de la otra, se necesitan de alguna extraña pero obvia manera. Así pasa que muchos músicos, por ejemplo, se han inspirado en las imágenes que crean algunos directores de cine para escribir sus canciones. Y por lo mismo, muchos directores, se han inspirado en frases de canciones para definir escenas claves de sus películas, como es el caso de Paul Thomas Anderson en Magnolia, inspirándose en algunas canciones de Aimen Mann para tranformarla en una joyita del cine, ya casi un clásico.

Pero pasando al tema de esos directores que se entrometen a seleccionar su delicia musical, Quentin Tarantino es "El Maestro". Lo sabe hacer como nadie más lo ha hecho. En sus películas: Reservoir Dogs, Pulp Fiction y sendas Kill Bill, nos da una cátedra sobre cómo elegir música para un filme. Incluso hay un “soundtrack de los soundtracks” de sus películas, en el que habla de la importancia de seleccionar buenas canciones y nos comenta sobre la relación que la música debe tener con el filme. Otra directora que lo hace muy bien, es Sofia Coppola. Ya la escuchamos en Maria Antoinette, Lost in Translation y por supuesto, en The Virgin Suicides (que tiene doble soundtrack: uno con un mix de canciones viejas y otro, compuesto por la banda francesa Air). Todas estas recopilaciones son una maravilla. Otro caso maravilloso de soundtracks son Trainspotting, Garden State, Singles, Easy Rider, 24 Hour Party People, Fight Club, Lost Highway, High Fidelity, Amores Perros, ...Y tu mamá también, entre otros.

El asunto, al final de todo, es “ver” los sonidos y “escuchar” las imágenes. Por eso nos encanta llorar a lágrima viva cuando Jerry Maguire le dice a Dorothy Boyd, aquella famosa frasecita que todos conocemos, mientras la sutil tonadita gringa se va mezclando con la voz ronca de Bruce Springsteen y, las viejas divorciadas –o separadas– se estremecen en los sofás raídos del apartamento californiano y Dorothy, responde lo que ya todos nos sabemos de memoria. ¡¿O no?!

Aceptémoslo. Nos encanta. Sin música, además, las películas serían aburridas.

Es más, compramos películas románticas –y piratas– para verlas en pareja y vivir ese estremecimiento fantástico de la pantalla plana y el teatro de casa, con poporopos instantáneos embadurnados en mantequilla y margarina, en el peor de los casos. Ya acurrucados en el sofá, y acariciándonos las alitas de cupido, mientras las lagrimotas caen de emoción o de tristeza, el mundo afuera parece no importarnos. Luego nos encanta hacernos los duros, pero al final siempre terminamos llorando mares de mocos, inclusive en la escena en la que Celine le dice a Jesse: “Baby... you are gonna miss-that-plane”. Y Jesse, tranquilamente responde, desde el sofá del apartamento parisino: “I know”, mientras su risita se confunde con las notas del piano de Nina Simone, que canta parsimoniosamente Just in Time, y todo es una lloradera loca y ahí estamos tratando de detener la película –pirata– cuando los nombres de las canciones van bajando por la pantallita negra para saber cómo se llamaba la canción que salió en aquella otra escena, para después bajarla y guardarla en el iPod, y escucharla, diariamente, en nuestro Soundtrack de Vida –pirata– mientras El Gordo actúa y canta de lujo en aquella película guatemalteca que fue moda hace más de un año.

En fin, nos encanta guardar canciones para todo momento.

martes, 4 de septiembre de 2012

PETER SAVILLE: musicalmente pixeleado

Publicado en revista Catálogo para la vida, número 16
2012.
Reeditada.



Foto: Portadas y fotoretrato de PS
La primera vez que vi una portada de Peter Saville, el legendario diseñador inglés originario de Manchester, fue a finales de los 90’s junto a un grupo de amigos europeos con los que hice un  viaje al mar durante un fin de semana agitado por los excesos y la música estridente. Lo recuerdo muy bien porque fue una chica alemana, de nombre Emma, la que me enseñó el booklet del disco –de Pulp, por cierto, una de mis bandas favoritas liderada por el poeta Jarvis Cocker–. El disco lo escuchamos una y otra vez entre poesía salvaje, con frases mal traducidas, micheladas picantes y conversaciones sin iPod, celular o Facebook.

El disco era This is hardcore. Un disco exquisito en todas sus profundidades y aristas sonoras. Hasta ese entonces el britpop me parecía una estrella fugaz y distante que había dejado su estela musical en bandas como Suede, Oasis y Blur. Pero la portada, mis queridos y queridas, era otra cosa para mi sensibilidad recién salida de la escuela y hambrienta por experimentar nuevas sensaciones sonoras.

Vayamos al grano.

La portada del disco muestra una pintura de John Currin –de quien supe el nombre años después– en la que una chica rubia, bocabajo, sobre un sofá rojo, parece estar en una especie de trance. En el fondo negro, detrás, aparece impreso el logotipo de la banda. Justo sobre el rostro y, en una milésima parte de los pechos de la chica rubia, aparece el nombre del álbum "THIS IS HARDCORE" en letra helvética, mayúscula y al cien por ciento color magenta. Todo estuvo a cargo de Saville: diseño, dirección de arte y corrección de color. Para ese entonces, el diseñador inglés ya tenía una reconocida trayectoria diseñando afiches y portadas de discos para la mítica disquera independiente: Factory Records, liderada por el enigmático Tony Wilson, a quien pueden apreciar en su esplendor en la película 24 Hour Party People.

Regresando a Saville, puedo mencionar que su talento va más allá de la adecuada manera de colocar los elementos del diseño en un arte final, interviniendo muchas veces otra imagen. Obviamente, un buen diseñador debe respetar el espacio, los colores y el equilibrio de todos sus componentes, y eso es lo que más me gusta de Saville. Esa deliberada construcción de atmósferas en sus obras. Porque son obras, claro, pequeños canvas trabajados en computadora y yuxtapuestos de manera técnica y emocional. Sin lugar a dudas, el don se ha ganado la admiración de críticos y demás personas involucradas en el medio, esto por poseer una sensibilidad avant garde que lo ha llevado a la creación de tipografías y un estilo minimalista que conjuga el diseño industrial con la profundidad de tintas y texturas. Entre su larga lista de obras se pueden encontrar las portadas de Joy Division, New Order, Brian Eno, Roxy Music, Ultravox, Peter Gabriel, Suede y Pulp. Nada mal para un diseñador compulsivo, que ha desarrollado una carrera dentro del mundo de la publicidad y las consultorías de diseño.

Toda una joya, el señorón de 57 años, que hasta se ha codeado con la farándula de la moda, diseñando campañas para Christian Dior, John Galliano, entre otros.


Sin mayor duda, Saville es un referente imprescindible al hablar de música y diseño. En lo personal, a mí me convenció con eso de que toda obra musical debe ir acompañada de una imagen irreverente pero coherente, que uno quiera poseer y llevar a todas partes; como menciona en una entrevista que le hizo una revista reconocida de diseño.

En otras palabras, la belleza le entra a uno por los ojos, ¿o no?


PETER SAVILLE:
http://www.btinternet.com/~comme6/saville/