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viernes, 20 de febrero de 2015

DIGITALIZADO: Deezereado, Spotifieado y Shazameado

Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 20 de febrero del 2015.


Con Deezer y Spotify uno se la pasa alegre. En el último mes he conocido veintisiete bandas, bajado catorce discos y escuchado más de ciento quince horas de música nueva. Me la paso de un playlist a otro, siempre anotando los mejores sonidos y disfrutando de bajar discos enteros.

No me avergüenza. Lo admito. Soy un engasado con eso de bajar cualquier synthpop gringo, indiefolk, indietrónica o neo-sicodelia. No me molesta dedicarle horas a Grammar de Body Lenguage, Supermodel de Foster the People o Bailar y Llorar de Teleradio Donoso. La idea me parece hermosa: escuchar cualquier disco en random sin el prejuicio de lo “bueno” o “malo”. Así he encontrado bandas sublimes y otras estúpidamente extrañas. Siempre hay de todo. La lista es enormísima: Crazy P, Mima, Ten Walls, Summer Heart, Warpaint, Tunacola, Lemonade, Poolside, Fother Mockers, Brothertiger, The New Division, Memory Tapes, Blonde Redhead, etc.

Sin tanta paja estamos viviendo la mejor época de proliferación de bandas y acceso a información (gratuita y no gratuita) de todo tipo. El otro día platicaba con un amigo músico, y conversábamos que hace diez años hubiera sido imposible hacer un mapeo de la música emergente, y lo mejor de todo, disfrutarla de cerca cuantas veces quisieras resultaría algo absurdísimo. Esto supone que la regla del juego ha cambiado. Los yettabytes y zettabytes de información están disponibles para quien se los quiera dosificar o meter como chelas en semana santa. No hay límite. Entonces te pregunto: ¡¿por qué escuchás esa canción más de veinte veces –en una semana– mientras hay sobrepoblación de música allá afuera o adentro de tu Smartphone?!

Imaginá, en un minuto podés estar escuchando el nuevo disco de Sascha Funke y al otro minuto estar bailando con los inglesitos de Clinic o los gringuitos de OK Go. Todo es posible. Gracias Deezer. Gracias Spotify. Gracias Soundhoud y Shazam que nos han enseñado tanto.

SHAZAM: Acá les comparto unos Shazamazos que disfruté en el último mes. Busquen, tripeen, compartan y abran nuevos horizontes. Ahí nos vemos en la próxima rola o en el siguiente playlist.


¡Qué no pare la música!


Fernet Tastes Good de Los Coming Soon. Enero 22, 12:04


 One Life To Leave de Out Hud. Febrero 11, 10:38

 
Déjame Dormir de Oddó. Enero 20, 11:03

 
Las Señales de Violeta Castillo. Febrero 2, 15:08


Big Love de Matthew E. White. Febrero 4, 17:05



Coney Island de Beat Make Bomb. Enero 27, 13:20


 Blitz de Digitalism. Febrero 16, 18:05



Big Big Love (Fig. 2). Febrero 19, 23:49       

 

viernes, 30 de agosto de 2013

JOHN GRANT: Música barbuda, rápida y furiosa


JOHN GRANT
Pale Green Ghosts
(Música barbuda, rápida y furiosa)



Una sorpresa de disco. Uno de esos hallazgos que confirman que nada es casualidad, sino un cúmulo de caminos vertiginosos que se entrelazan los unos a los otros por un azar bastante nefasto, refrescante y sincero. La verdad, no pensaba descargarlo. La portada se me hacía bastante pretenciosa y aburrida; además, ya tenía suficiente con los discos que había descargado para escribir hasta veinte reseñas. Pero bueno, una página de internet me llevó a otra página, y ésta, a otra página donde lo elogiaban intensamente. Con todo esto –y la curiosidad que supone refrescar el oído y el playlist–, decidí bajarlo para ver qué significaba “hilvanado por el synthpop inglés y el folk estadounidense” o “Grant's regal baritone makes his sadness and his anger sound that much more serious”.

Para serles sinceros, en mi vida había escuchado hablar de este barbudo. Es más, ni sabía que era el líder de una banda con nombre Czars, y que además, era gringo. Últimamente he estado escuchando música inglesa y escandinava, así que bajar un disco gringo parecía un acto estúpido o hasta una torpeza en retroceso. Pero luego supe que la banda de house islandesa GusGus estaba involucrada, y que además, John Grant vive en Islandia, uno de mis lugares favoritos. Adempas, que Sinead O'Connor hace vocales y coros en varias canciones, en especial en “It doesn't matter to him”, que es una balada de seis minutos llena de reflexiones y que está delineada por un sintetizador a manera de solo memorable en los últimos dos minutos. Fascinante. Esa fue la guinda en el pastel.


En fin, me dispuse a escucharlo y de golpe sentí un bajón, un estruendo y una melancolía. Las primeras canciones enfilan armonía y están cubiertas por un halo misterioso que enfunda todos los instrumentos, en especial a los sintetizadores y a las drum machines. Los ritmos y las letras de las primeras dos canciones (“Pale Green Ghosts“ y “Black Belt”), resultan pegajosos y limpios, floreciendo en esta última un deseo incongruente de bailar y romper plasmas en un centro comercial con bates tecnicolor y pasamontañas de poliéster. En bandada, violentos y furiosos.


De ahí, las aburridas y monótonas “GMF”, “Vietnam” y “Glacier” son las que consiguen un equilibrio en el disco; para pasar a las melodiosas “You don't have to” y “Ernest Borgnine”, que parecen réplicas mejoradas al mejor estilo de Martin Gore (Depeche Mode), pero con intervenciones de vientos que las mimetizan lentamente en el synthpop más fresco, lúcido y clarividente con letras espectrales, honestas y directas. Luego, “I hate this town” resulta una rabieta fantástica que juega con el country folk lento y por último, “Sensitive New Age Guy” es la resultante de un punk dance muy al estilo de LCD Soundsystem (hasta la canta igualita) que enfatiza los sintetizadores y la polifonía retro. Perfecta para ponerla en un club a altas horas de la madrugada.

Lo que les recomiendo, como aclaración, es que bajen la versión especial; que incluye siete remixes especiales. Acá pueden escuchar el disco completo en YouTube.


Sin lugar a dudas, un disco muy bien trabajado y lleno de brillos armoniosos. Perfecto para escucharlo en el carro en cuatro situaciones, como música de fondo, usted elija:


  1. Estacionados en una calle oscura, bajo la lluvia.
  2. Estacionados en una calle oscura, bajo la lluvia. Con el calor de la excitación y un sudorcito emocionante debajo de los zíperes y los pantalones.
  3. Estacionados en una calle oscura, bajo la lluvia. Con el calor de la excitación y un sudorcito emocionante debajo de los zíperes y los pantalones; mientras los dos cuerpos, ya desnudos, se frotan ansiosamente y la temperatura empieza a empañar las ventanas.
  4. Estacionados en una calle cualquiera y oscura, bajo la lluvia. Con el calor de la excitación y un sudorcito emocionante debajo de los zíperes y los pantalones; mientras los dos cuerpos, ya desnudos, se frotan ansiosamente y la temperatura empieza a empañar las ventanas al ritmo del jadeo, la erección fulminante y los pezones volteados como botones de deseo y fuego mientras un turbomofle se escucha en la lejanía.








Columna quincenal publicada en Esquisses.

viernes, 26 de julio de 2013

POLAROIDS MUSICALES 5: Música para ferias de libro


A finales de los setenta, el infatigable e inquieto Brian Eno, empezaba a delinear aquella colección de música ambient –género que él mismo acuñó para su selecta producción de pistas instrumentales llenas de minimalismo, sosiego y reflexión– que estaban concebidas como parte de una instalación sonora, luego de que él mismo quedara atrapado en un aeropuerto años antes. La primera plaqueta de esta colección de discos “extraños” para la época, se llamaría Ambient 1: Music for Airports; una composición de sintetizadores, efectos vocales y loops invertidos, diseñados para contrarestar el estrés que producen los aeropuertos con sus ruidos, prisas y demás voluptuosidades sonoras, que muy fácil desesperan a cualquiera.

Su idea, en todo caso, siempre me ha parecido algo genial. Un súbito y enérgico intento por diferenciar su producción minimalista en contra de la música enlatada o “música para elevador” de esa época; típica de los ambientes institucionales, públicos o privados que saturaban los oídos con musiquita ligera a cargo de Paul Mauriat, Henry Mancini, Kenny Rogers, Tony Bennett, Air Supply, The Carpenters, Chet Atkins, Herb Alpert o el pianito desesperante de Richard Clayderman.

En Latinoamérica –específicamente Guatemala–, es inevitable encontrar música enlatada por todas partes: El supermercado, el centro comercial, la tienda de departamentos, el elevador, la salita de espera, la cola del banco, la clínica del dentista, la boda del amigo y hasta en la casa de los tíos, que supuestamente, pintan de ser los menos “cuadrados” y los más hippies de toda la familia.

Sin importar el lugar, siempre estaremos rodeados de Barry Manilows, Kenny G’s, Michael Boltons, Mariah Careys, Barbra Streisands, Céline Dions, Juanes, Manás, Shakiras, Arjonas, Marc Anthonys, Jerry Riveras, Raúl di Blasios y hasta en el peor de los casos, de reguetón instrumental o de Guns ‘n Roses al mejor estilo de la bossa nova más deprimente y consumada.


Por eso, a horas de empezar mi travesía en la X Feria Internacional del Libro de Guatemala, me propongo (y les propongo) una lista de once discos nuevecitos –recién salidos del estudio– y la lectura de varios libros nuevos, para aguantar el desolado paisaje que dibujan más de ocho horas diarias en un stand de dos metros por dos metros; en el que vender libros nacionales (Vueltegato Editores, Alas de Barrilete Editorial, Editorial X y otros proyectos editoriales) resulta ser una aventura contra la corriente.

Excluyo de esta lista, algunos discos reseñados anteriormente y algunos que aún no he podido escuchar con el merecido afecto que se merecen. Pero en el mejor de los casos, el playlist promete que me asignen como DJ oficial de FILGUA 2013. Lo cual, como sabemos, no va a suceder aunque muchos de ustedes piensen lo contrario.

Así que no se sorprendan ni desesperen, por si dan una vuelta por el Parque de la Industria (del 26 de julio al 4 de agosto) y la música que esté “tronando” sea la peor tonadita de bachata, merengue popular o reguetón evangélico.

Ya dicho todo esto, quedan advertidos.

Ahora bien, abróchense los cinturones porque despegamos con nuestro listado de "Música para Ferias de Libro". Disfruten del viaje.


BOARDS OF CANADA
Tomorrow's Harvest
Escocia

Un disco hermoso, purista desde su concepción electrónica y extremadamente bien hecho. Lleno de sonidos a destiempo y retóricas ambientales que lo rellenan en sus esquinas más vacías. Una hora de éxtasis rítmico y variantes hacia el Downtempo y el IDM, muy parecido al Virgin Suicides de Air, pero muchísimo más lento y experimental. Hecho, sin lugar a dudas, para la banda sonora de una película de ciencia ficción escandinava o italiana que aún no ha sido filmada. Tomorrow’s Harvest es perfecto para ponerlo de fondo mientras hordas de estudiantes se avalanzan sobre las mesas de separadores gratis, y yo leo a Henry Parland o Irvine Welsch, recostado sobre la silla plástica en un trance de auroras boreales o soles de medianoche.



LEMAITRE
Relativity 3, EP
Noruega

Con quince minutos de este EP es suficiente para dejarlo claro: Es música diseñada para bailar al mejor estilo del Electroclash o el House francés. Un disco obligatorio para todo aquél que le guste bandas como Cassius, Daft Punk, Modjo, Bob Sinclair, Alex Gopher, Uppermost o Justice. Demasiado pop para los houseros y demasiado electrónico para los Indiepop. En sí, una joyita para reventarse de sol en estos días de lluvia (¡maldito trópico!). Música perfecta para que las universitarias de primer año se acerquen a ver los libros del stand y quieran comprar algún libro, sólo porque hay buena música de fondo. Quiero decir, pegajosa. Ese es el gancho, la literatura es lo de menos.


JAMES HOLDEN
The Inheritors
Inglaterra


No es nada nuevo hablar de James Holden. Ha colaborado en numerosos remixes para artistas como Madonna, New Order o Depeche Mode; y además, es conocido por su larga carrera como DJ internacional. Pero bueno, de pinchar discos a producir música hay una diferencia enorme. Hace unos seis años vino a Guatemala y fui a verlo. Tocó exageradamente bien. De todos esos años guardo algunos momentos memorables: Miguel Migs, Satoshi, Digweed y claro, Holden. Pero como decía antes, de pinchar a producir hay un abismo matemático de grandes proporciones. En su música hay mucha experimentación orgánica, por decirla de alguna manera. Hay mucha mística, mucha sicodelia, mucho ritual sonoro, mucho orden (desordenado a su manera). Cada pista es una nebulosa de reverbs, loops y sonidos que se aprietan los unos a los otros. Tengo muchos años de no meterme drogas sicotrópicas y esto es lo que me produce escuchar su música: “Una espiral matemática y tecnicolor que se desintegra”. En este disco, Holden explora las texturas de una simetría hasta fragmentarlas por completo. Es IDM, Techno, Minimal, Noise, Trance, de todo. Además, en cada pista uno siente un temblor justo debajo del pecho. Las capas de sonido son innumerables. Todo en este disco es alucinación y asombro. Por eso no se sorprendan que si tengo los audífonos puestos en el stand, es porque no quiero que me chinguen. De seguro estoy escuchando a Holden.


GROUPER
The Man Who Died In His Boat
Estados Unidos


No hay duda que el drone o zumbido, ha estado presente en tantísima música sin que nos hayamos dado cuenta: Chopin, Bob Dylan, The Beatles, Roxy Music, The Velvet Underground, Tangerine Dream, Kraftwerk, Sonic Youth, Radiohead, John Cage y la lista continúa. El drone es un efecto sencillo que consiste en un zumbido repetido que al sostenerlo por mucho tiempo o interrumpirlo, produce otro efecto. Este disco tiene mucho de eso, destila ruido y oscuridad, conjugados de una forma desinteresada y Emo por la vocalista, que tiene su atractivo y su “algo”. Por momentos parecieran mantras y por momentos quejidos de una fiesta gótica. Mucho de Ambient, Noise, Japanoise, Industrial, Postindustrial y No Wave. También mucho de arte conceptual, pero abrillantado por las voces, las guitarras y el Wurlitzer que le da un efecto casi religioso. Ideal para exorcisar y desacralizar a la poesía contemporánea guatemalteca; o también, para pegarse un tiro mientras se lee “Siendo puta me fue mejor”. Un disco bastante extraño, pero que merece oídos.



PET SHOP BOYS
Electric
Inglaterra

Que este dueto siga haciendo discos después de treinta años de carrera no es lo que me inquieta. Lo que me sorprende es que cada disco sea un nuevo descubrimiento, a pesar de que la base rítmica es la misma resultante de una ecuación que les funciona muy bien: Synthpop + EDM = Éxito. Y como siempre, aderezado con la voz inmortal de Neil Tennant. No sé, por momentos he tenido mis distancias necesarias con PSB, pero siempre, siempre hay un imán sonoro que me atrae a su música. A lo mejor es que suenan tan parecido a bandas que de verdad me gustan: The Psychedelic Furs, Tears for Fears, Alphaville, The Human League o Eurythmics. Lo que sí, es que en este disco no hay mucha experimentación. Todo es idéntico a sus discos más exitosos: Please, Actually, Introspective, Behaviour y Very. La única diferencia, es que ahora no suenan a New Order y se parecen muchísimo más a un Kraftwerk vocal y punchispunchischero con distorsiones. Los sintetizadores, por su parte, brillan diez veces más que en toda su carrera. Sin dudas, es su obra maestra. Muy acertada para atraer gente fiestera al stand en los días que esté muerta la Feria del Libro. Lunes, martes y miércoles, por ejemplo. A eso de las tres de la tarde, cuando el único amuleto sea un libro de Kerouac, Foster Wallace o Selby.


THUNDERCAT
Apocalypse
Estados Unidos

La primera vez que escuché este disco no supe cómo catalogarlo. Es un disco funky, jazzy, electrónico, sicodélico y muchas cosas más. Me encantó su frescura. Además, que este compa haya trabajado con Flying Lotus, Erykah Badu y Suicidal Tendencies, le da un aire de mística y contrareidad a todo lo que hace. Las primeras tracks son pistas muy pegajosas, muy al estilo del R&B o Soul etentero; pero luego el disco se va volviendo más obtuso y dramático, lleno de aristas de D&B y distorsiones exageradas. Luego, regresa al disco y se convierte en una amalgama de “cosas raras” hasta cuajar en más de alguna baladita “sin sentido”. Quizá, eso, es lo que más me gustó del disco; que no es una sola pieza sino que está hecho de manera individual, quiero decir: pista por pista. Un disco para ponerle atención y escucharlo sin prejuicios. Por eso, querido hipster, esperamos tu visita y tu billetera abierta por el stand.


JON HOPKINS
Immunity
Inglaterra

Que un músico no necesite de la palabra para generar atmósferas verbales o fonéticas, es lo impresionante. Jon Hopkins se ha codeado con músicos como el mismo Brian Eno o Massive Attack; además, tiene en su historial una colaboración intrínseca con Coldplay, a quien evitaremos en esta columna hasta que no saquen un disco como A Rush of Blood to the Head. En fin, JH es un músico casi de culto para muchos productores contemporáneos a él. Más que DJ, es productor y compositor de tres discos alabados por la crítica, todos anteriores a éste, que en particular, nos invita a la fiesta desenfrenada y a la apreciación de capas de sonido, muy propias del techno y la electrónica. Pero no todo es baile, eso sí. En canciones como “Abandon Window”, “Form by Firelight” e “Immunity”; una descarga violenta de pianos nos saca el corazón de la camiseta y nos hunde en un mutismo perpetuo, digno de toda melancolía y todo proceso creativo, que de seguro nos puede mandar al cuadrilátero de la hoja en blanco. O si nos ponemos más rudos, no hay duda que este sería el disco indicado para la venta de madrugada de FILGUA, aunque también, no hay duda, es el disco perfecto para acompañar una lectura de Céline o Bolaño, sobre todo con la última media hora del disco, que es un vaivén de arritmias contenidas y armonías en exceso.



THE KNIFE
Shaking the Habitual
Suecia

A The Knife se la debía desde hacía meses. La primera vez que escuché este disco no lo entendí, me pareció pretencioso y exagerado, bastante ruidoso para mi gusto. Luego lo fui escuchando más veces y le fui encontrando sentido, y hasta un poco de aprecio. Este dueto de suecos son el ejemplo más adecuado para definir “experimentación”. Sus discos anteriores me parecían hasta entonces, mucho más concretos y digeribles; una mezcla entre Björk, Röyksopp y Vive la Fête, pero menos glam, menos pop y muchísimo más intolerante. Desde el inicio del disco, un torrente de gritos y sonidos propios del IDM, estallan en los oídos. Luego el disco se va oscureciendo poco a poco hasta llegar al límite del Dark Ambient, el Drone y el Techno más tosco. Por último, parece un despliegue de catársis musical que termina por estallar y encuentra su balance. “Es música loca diseñada para locos”, así lo defino. Creo que es uno de los mejores discos que se han hecho este año, y además me demuestra otra vez, que el frío de Suecia, Islandia, Finlandia y Noruega; hace que mucho del mejor arte (literatura, música y cine) provenga de este rincón olvidado y pacífico. Sin lugar a dudas, un disco brillante y agresivo, que me encantaría celebrar en vivo. Perfecto para “loquear” cuando lleguen de visita los amigos escritores y diseñadores al stand. Sin duda alguna, les va a encantar.



DJ KOZE
Amygdala
Alemania

Este es el disco que más he escuchado en las últimas semanas. Por lo menos unas quince veces. ¿Cómo lo conseguí? Eme Jota me lo regaló una tarde en la que todo era frío y lluvia. Después de eso, el disco se transformó en luz y calor inmediato. Desde la primer canción hasta la última, es una belleza sonora y experimental, llena de loops, grabaciones, vocalizaciones, cortes, efectos, sonidos extraños y una gama de osciladores remezclados; pero todo puesto minuciosamente en su lugar, de manera sobria y al parecer, con hartas sesiones de trabajo detrás. Es decir, no tiene ninguna imperfección. Todo es un “copy/paste” de capas y una base rítmica concisa que cualquier productor de electrónica quisiera hacer. No es de menos, Koze o Adolf Noise es un músico que viene experimentando con Hip Hop, Microhouse, Electropop y otras tantas cosas con nombre según leía por internet. Al parecer, su música ha transformado la escena musical alemana y su experimentación le ha valido el respeto de músicos como Apparat (Moderat) o Caribou, quienes colaboran en este disco. Ahora bien, hablar en qué género lo meteríamos es lo que menos importa. Lo más sano es que escuchen el disco con disposición y fílin. Les comparto dos canciones que no los van a defraudar: “Royal Asscher Cut” y “Nices Wölkchen”. Al ver estos videos, me dan ganas de proyectar películas y cortometrajes en el stand. Si me animo, lo haré público vía Twitter.


ATOMS FOR PEACE
Amok
Inglaterra-Estados Unidos

Bueno, qué les puedo decir de este disco. Hay mucho y poco qué decir sobre Amok, que la mejor manera de empezar es agradeciendo por la excelente joya que nos regalaron este quinteto de locos: Flea, Godrich, Refosco, Waronker y Yorke. Sin lugar a dudas, el proyecto más ambicioso entre músicos reconocidos y comerciales de esta era. El disco, a grandes rasgos, parece un ejercicio entre Godrich y Yorke, quienes vienen trabajando desde hace veinte años con Radiohead y otros proyectos. También es la resultante de la prolífera producción de Yorke y la insistente facilidad que se le da a Godrich producir y ordenar música. Pero bueno, para hablar del disco es necesario decir que brillan los efectos, los loops y las percusiones –que lo hacen muy parecido a The Eraser o Hail to the Thief–. La diferencia, quizás esté en la velocidad y el abanico de instrumentos y sonidos que aparecen en cada una de las pistas. Además, la letras dejan de tener una pretención política y se estremecen más en lo personal y existencial. Sin dudas, este disco será el que más suene en el stand de Vueltegato Editores. Quiero decir, en los momentos en los que no esté leyendo o releyendo, porque este disco, es para cantarlo y bailarlo al lado de un buen vino tinto y con los ojos puestos en la pista de baile. O sino, para hacer una coreografía digna de YouTube en los pasillos de la feria.


APPARAT
Krieg und Frieden (Music For Theatre)
Alemania

Si llegaste hasta acá, hay varias opciones: Uno, sos melómano como yo y querés escuchar música nueva. Dos, no te gusta la música ni lo que escribo, pero sos curioso/a. Tres, sos corrector/a de estilo y me estás haciendo pedazos en tu bloc de notas. Cuatro, sos stóquer. La verdad, no me importa, lo bueno es que llegaste hasta acá y talvez ya estás bajando los discos o anotando los que te interesan para escucharlos después. Lo que sí, es que tenés que bajar Apparat a como de lugar, no hay opción. La idea de esta crónica/reseña me surgió, también, por un pensamiento arbitrario sobre la música clásica alemana (Bach, Beethoven, Brahms, Händel, Offenbach, Mendelssohn, Schumann, Strauss, Telemann, Wagner, etc.) y el incremento de las nuevas tecnologías en la producción actual, que sin lugar a dudas, nos antepone a un ciclo de renovación musical y creación a partir de la individualidad sonora. Pero eso es un ensayo que no viene al caso. A lo que quiero llegar, es que la mayoría de esta música puede resultar aburrida, desabrida, sinletra o en pocas palabras: inservible. Pues está bien, cada quien a lo suyo. La primera vez que escuché este disco de Apparat, me pareció una joya. Un puñado de sonidos lúcidos y una simetría de beats que lo inundan de principio a fin. Es una obra maestra que conjuga lo clásico con la vanguardia. Es el disco perfecto para releer Chéjov y Saramago, o empezar ese de Palahniuk que me está llamando desde hace meses.


EPÍLOGO A MANERA DE ACLARACIÓN

Estos once discos no están seleccionados al azar. Corresponden a la primer idea de Brian Eno, y además, proponen al oído sensitivo y despierto, lo más fresco de la música contemporánea en todas sus variantes experimentales y electrónicas. Además, todos los discos han salido a la venta en lo que va del 2013, por lo que sintetizan la idea de utilizar la tecnología digital, y no análoga, como plataforma de creación.

En esto último, fui muy meticuloso.




Columna quincenal publicada en Esquisses.

viernes, 31 de mayo de 2013

DAFT PUNK: Random Access Memories

Hace algunos días, Eme Jota me regaló dos discos nuevos: The National y Daft Punk. No me pregunten como lo consiguió, ya que sale a la venta hasta la próxima semana. Primero, le agradecí enormemente. Segundo, me metí en la web a buscar info del disco. Tercero, le di play.

Pura felicidad. Como saben, respiro música a diario y además, un regalo es un regalo. Me conmovió el disco, me conmovió Eme Jota. Después de escucharlo varias veces me recordó que todo vuelve.



Vuelven los pantalones ajustados. Vuelven las franelas. Vuelven los peinados estrambóticos. Vuelven los colores chintos. Vuelven las pulseras exageradas. Vuelven las licras de leopardo. Vuelven las zapatillas de colores. Vuelven los efectos y sus encantos. Vuelven los sonidos básicos. Vuelve la parafernalia ochentera y los ritmos setenteros. Vuelven los viejos pasitos de baile desenfrenados. Vuelve darle importancia al pasado como se merece. Vuelven los héroes perdidos. Vuelven los Daft Punk con sus cascos. Todo vuelve. Así debe ser.

 

Ayer, mientras escuchaba el disco, alguien me comentó en las redes sociales que le parecía hermoso de principio a fin. La verdad, no sé si el disco entero esté hermoso, lo que sí puedo decir es que está denso, bien hilvanado y además, que me gustó mucho encontrar esa búsqueda constante de los músicos 'nuevos' hacia la escena musical de la electrónica vieja: Jean Michel Jarre, Kraftwerk, Gary Numan, Tubeway Army, Japan, Ultravox, etc. Por momentos se respiran muchos géneros, entre ellos pop, soul, funk, synthpop, ambient progresivo y por momentos, en la gran mayoría de los 63 minutos que dura el disco, se siente la influencia del italodisco al mejor estilo de Giorgo o Cerrone de mediados de los setentas y principios de los ochentas.

Por otra parte, me gusta mucho la ambientación melódica y la voz de Pharrell, que le da una dimensión deliciosa, muy al estilo de Justin Timberlake o todo el G-Funk (Warren G, Dr. Dre, etcétera, etcétera, etcétera) de principios de los noventa. También se escucha mucho de Sister Sledge, Chic, Sylvester, Stevie Wonder o Michael Jackson a lo largo de sus beats; creo, que son las guitarritas y el beat que le aporta Nile Rodgers a los franceses. Además, considero que es un homenaje íntimo a los sonidos modulares y en especial a las drum machines viejitas (70's y 80's) que fueron el inicio de todo el rollo electrónico a nivel comercial. Entiéndase synthpop, new romantic, electropop, hi-nrg y todo el edm. Sin olvidar la influencia que tuvo sobre el jazz, en especial sobre el smooth jazz y el jazz fusión.

Volviendo a Random Access Memories (me encanta el nombre, sugiere muchas cosas), lo siento super fresco en algunas rolas, pero por momentos aburrido y exagerado, no con esto quiero decir "malo", esa es otra historia. El disco, idealmente, está para escucharlo varias veces; a la quinta o sexta vez lo vas disfrutando mejor. Aclaro: para los que les gusta el "punchispunchis" o el french house en su mejor extensión, mejor vayan olvidándose del disco y enciérrense a escuchar David Guetta o Armin van Buuren, ahí encontrarán bailongo y poco contenido experimental. En serio, no vale la pena que lo escuchen porque no lo van a entender, en especial en canciones como Touch –que es una ópera electrónica super experimental–, Within –una baladísima hiper empalagosa–, Instant crush –un monólogo vocal muy al estilo Casablancas, quien la canta al mejor estilo de Part time lover de SW, pero lentísima– o Motherboard –una exageración ambient que teoriza la historia de la música electrónica en sonidos y efectos–.

En pocas palabras, es un disco que registra los registros y es un eterno homenaje a la memoria. Asimov y Bradbury se quedarían cortos. Es un viaje personal a través de la música que hemos escuchado y nos ha inspirado, en especial la que ha inspirado a los músicos. En mi experiencia, por ejemplo, me vinieron a la cabeza recuerdos de canciones de Chuck Mangione, Donna Summer, Diana Ross, Curtis Mayfield o todo el glam inglés de los setentas. En sí, todo un viaje inevitable al pasado.

Para los que les gusta explorar, vale la pena tenerlo. En serio que sí.

Les copio mis favoritas: Give life back to music, Giorgo by Moroder, Contact, Instant crush y Lose yourself to dance, que junto a Get Lucky son las más funkys y bailables, perfectas para días de piscina y calzoneta. Por último, y mi favorita hasta el momento: Doin' it right, en colaboración con Panda Bear. Una joya al mejor estilo de Daft Punk, que intensifica los efectos vocales y los cambios de ritmo. Pero bueno, Giorgo by Moroder creo que es la guinda en el pastel, al igual que Contact, esta última, de un espesor electrónico al mejor estilo de los franceses. Todo un viaje por el universo de las distorsiones y progresiones.

En fin, lo mejor será que lo escuchen. Las opiniones son siempre personales y a lo mejor encuentran que estoy equivocado en todo, a lo mejor sólo estoy melancólico y me da por hablar de la memoria y los recuerdos. Eso sí, disfrútenlo y olvídense de todo lo que recuerdan y conocen de Daft Punk, en especial de Human after all (2005) y Discovery (2001). Es mejor así, escuchar la música sin expectativas ni prejuicios. Eso sí: ¡Larga vida a los robots y a este par de humanos que aún nos siguen sorprendiendo con cada disco!

Au revoir.




NOTA COMPLETA EN ESQUISSES:http://www.esquisses.net/daft-punk-el-eterno-homenaje-a-la-memoria/

viernes, 5 de abril de 2013

EL CASETE, el cedé y los megabites

Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 5 de abril del 2013.
Reeditada



Decido ordenar mis discos viejos y escribir esta nota sobre música al mismo tiempo que vandadas de recuerdos me asesinan las horas. Tanta música, tanta cinta magnética, tanto plástico, tanto museo de instantes.



"MULTITASK: Chateo en Whatsapp. Reviso notificaciones de Facebook. Respondo correos urgentes de Gmail. Escucho el nuevo disco de Yeah Yeah Yeahs en YouTube. Descargo el Torrent y lo cargo en el iTunes. Actualizo el Antivirus. Hago un volante en Photoshop y escribo esta nota en Word. Al escribir esto, me doy cuenta que todo gira alrededor de PIXIE computador. Me desespero. Anhelo la tranquilidad que produce estar frente al mar. Enciendo un cigarro y texteo un Tweet. Alguien lo Retweetea y de golpe, una quimera metalingüística me atraviesa el instante en el que estoy expulsando el humo por la boca. Apago el cigarro y dejo de escribir. Escucho Mosquito (que sale a la venta la próxima semana) y quedo prendido de una canción (These paths). La dejo en repit varias veces y ordeno unos papeles.

TAG: Un amigo me taguea en un enlace del próximo disco de Daft Punk, le doy Like. Sólo el título basta para quererlo tener: Random Access Memories. Vuelvo a retomar esta nota y después de varias palabras, la dejo. Horas después, de regreso a la habitación, veo un desorden inmenso de cedés sobre el sofá y empiezo a ordenarlos mientras escucho Comedown Machine de The Strokes (recién salido del horno hace una semana). Pienso en Casablancas y la estética de TS. Es decir, CM es un disco bastante sólido y pesado como Is This It (2001), First Impressions of Earth (2003) o Room of Fire (2006), pero también es la resultante de la experimentación de Angles (2011) –su anterior y poco apreciado disco–, con sonidos new wave, funk y synthpop. No sé, cada vez me entusiasman más sus discos. Este, por ejemplo, me parece her-mo-so. Por cierto, toda su discografía la tengo en digital, y honestamente, nunca he visto o conocido a alguien que tenga algún disco suyo en físico. ¿Y vos, conocés a alguien?. Creo que muy poca gente compra discos ahora. La mayoría los compra en línea o descarga gratuitamente en torrents, como lo hago yo. Pura felicidad".


PULSA AQUÍ para leer la nota completa.