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viernes, 14 de noviembre de 2014

7 HAIKÚS ESTÉREO (tipo crónica)


Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 14 de noviembre del 2014.


Acá unos haikús que por momentos fallan en métrica, pero no es así. Es el espanglish y su dicotomía lingüística que nos remite a dos reglas aparentemente distintas. Pero bueno, acá los dejo a manera de crónica estéreo. Disfruten su viernes con un splash de soledades empiernadas.



1) VIERNES, 11:24PM

A Joy Division
los vi en un party.
Habían hipsters.


2) DOMINGO, 1:32AM

«Morrissey es Dios»,
me dijo Carla en bragas.
Le susurré: Ask.


3) DOMINGO, 3:48AM

La fiesta sigue:]
Chela y mujeres. Coca.
Rolas de Daft Punk.


4) DOMINGO, 7:59AM

Marcela baila
dispersa a lo Amy Winehouse.
Luz de amanecer.


5) DOMINGO, 12:46AM

Sufro la goma,
me extingo: Ave Fénix.
Suena Radiohead.


6) DOMINGO, 1:32PM

Todo es recuerdo,
piel y dilataciones.
Canciones de Björk.


7) DOMINGO, 2:22PM

Quiero ceviche.
Comer grasa hasta morir
y escuchar Pink Floyd.


8) DOMINGO, 8:09PM
Duermo contento,
bajo el regazo de Pulp.
Sueño étereo y mar.

viernes, 5 de septiembre de 2014

NILHS FRAHM no es lo mismo que Ramiro Delgado

Columna quincenal publicada en Esquisses
Viernes 5 de septiembre del 2014.


A Rigo, por la música.



”A ver, patojo cerote, hablemos de música…” me dijo el ruco antes de empinarse la cerveza y pedir un plato de bocas.

Después de eso, empezó a llenarme de mierda los oídos con rolas más vejestorias que la Cuaresma: King Crimson, Grateful Dead, Pink Floyd, Jefferson Airplane, los Rolling Stones y una lista de banducas que me imaginaba bien peludas, todas regordetas y bien pedas. De su hocico salían balbuceos melancólicos de cómo habían sido los setenta en su juventud, y un vaho de tristeza o rabia, le brillaba en los ojos al muy rudo, que enumeraba uno a uno los recuerdos de su primera esposa y todos los fracasos que había experimentado como papá de dos güiros que se le fueron al Norte.

Así, el muy cabrón fue hilvanando una teoría musical bastante respetable a base de toda su miserable biografía. Me habló de su primer viaje en ácidos, de una Hondita Rebel que fue a hacer mierda y hasta me contó mariconadas de Alux Nahual en un concierto de los ochenta.

Al pisado le gustaba abrir la boca, tanto como a mí la cerveza. Por eso no tuve ningún problema en aguantarme toda la casaca que el rucón se disparaba mientras yo, sentado en la mesa, asentía con la cabeza y de vez en cuando intercalaba un “Hmmm, cabal” o un “¡qué buenos son esos cerotes!” para fingir que le estaba poniendo atención a cada palabra.

Así pasó la primera hora y no paraba de salivar el hijueputa. Chela tras chela. Cigarro tras cigarro. Anécdota tras anécdota. Y a todo esto, la voz de Jim Morrison retumbando de las bocinas del bar mientras el ruco pisado parecía saberse todas las canciones de los californianos. Break on through, Light my fire, Alabama Song. Mientras cerraba los ojos y entraba en el trance de cada rola, yo lograba escaparme al baño a orinar, pero el viejo siempre lograba encontrarme y convencerme con una chela en mano, solo para mí, de que siguiéramos hablando de Joe Cocker, Janis Joplin o The Mamas & the Papas.

Así fueron pasando las horas. El pisado me ceremonió toda una misa satánica del Rock and Roll y me cagó la cita que tenía con la Marisa.

El muy cerote hablaba del Heavy Metal como si él mismo fuera el Chamuco en persona. Su pinta de ruco macizo, con botas de cuero y pantalón roto no me intimidaba tanto como las cicatrices que tenía en los pómulos y en los brazos, además de un tatuaje puramierda que tenía en el cuello, justo debajo de la oreja. Una shumada fiera y nauseabunda. Pero que irritaba, eso sí, a quien tenga gustos comunes por la música popular.

El tatuaje decía: “El Buki es mi pastor, solo Satán lo chimará”.

En fin, para resumirles el rollo, el ruco era una mezcla de hippie barbitúrico hipertextuado con talishte satánico. Pero la neta, es que sí sabía de música el pisado. Su verborrea parecida salida de una película de Lineker en sicotrópicos o Tarantino diluído en cocaína boliviana.

Después de cuatro horas de chelas, casaca y buen rock todo parecía importarnos tan poco. Tanto así, que terminamos enfiestados con unos Nicas en una cantina china de esas que hierven en aceite quemado, putas con escote masacrado y nido de supercucarachas anestésicas.

Desde el fondo blanco de este último párrafo que escribo, una rocola vieja y roja truena una canción de Bronco al mismo tiempo que bailamos con Rigoberto; porque así se llamaba el ruco con quien nos hicimos compadres esa madrugada, y con quien salimos de vez en cuando a escuchar las banditas que tocan en los bares locales. Todas infestadas, claro, de rockstarsitos súperpoderosos que lo saben todo y lo pueden todo. Qué dicha. Un brindis por ellos y por el sonido del melotrón que tanto me gusta.

viernes, 11 de julio de 2014

FILGUA y el oficio valiente de susurrar libros

Columna quincenal publicada en Esquisses.
Viernes 11 de julio del 2014.





La Feria Internacional del Libro ha sido un refugio luminoso para los artesanos de la palabra. Escritores, editores y libreros amasando esa consigna que resulta ser la literatura y sus variantes más exquisitas. Todos reunidos en un festín inevitable y constante que dura diez días, y que todo lo puede, y que poco lo manifiesta, y que pocos realmente lo visibilizan.

Pero no nos pongamos negativos. La producción editorial de los últimos años resuelve, y plantea, una postura fascinante entre los aparatos de lectura y los esfuerzos colosales de los empresarios del papeltinta. Tres ejemplos clarísimos y bien agradecidos: Editorial Cultura, F&G Editores y las editoriales alternativas.

A ver, vamos por partes.

Editorial Cultura, que a través del esfuerzo colosal de su editor Francisco Morales Santos, nos ha planteado un panorama valiosísimo de la literatura nacional de los últimos diez o doce años. Autores nóveles, Premios Nacionales de Literatura y autores de la Guatemala comprometida figuran entre su fabuloso catálogo con libros que van desde la poesía novísima hasta colecciones imprescindibles de la narrativa breve contemporánea.

Por otro lado, F&G Editores, al mando de Raúl Figueroa, nos brinda una delicia de títulos que atesoran lo más apreciado y diverso del panorama literario nacional: Carolina Escobar Sarti, Javier Mosquera, Marco Antonio Flores, Rodrigo Rey Rosa y Gerardo Guinea son algunos de los autores que figuran en sus distintas colecciones; haciendo de F&G, la editorial con más títulos y propuestas entre todos los stands de FILGUA 2014. Sin lugar a dudas, la labor que Raúl ha tenido como editor y visibilizador de la literatura nacional es imprescindible. Se aplaude el esfuerzo.



Por último, y no menos meritorio, se encuentran las editoriales alternativas o independientes. Acá es donde se pone buena la cosa. La primera que me viene a la cabeza es Catafixia Editorial, dirigida por los queridos Luis Méndez Salinas y Carmen Lucía Alvarado, quienes se han dedicado a una labor titánica de publicar y republicar manuscritos imprescindibles para la Guatemala lectora del presente. Entre sus joyas: Antologías de poesía latinoamericana y libros valiosísimos de autores contemporáneos. Con más de 60 títulos publicados su presencia es vital en el gremio editorial, y eso ha quedado muy claro. Inclusive, lo conversábamos hace unos días en un foro vía Streaming que realizó Yaakun TV y Work & Feeling en línea, en el que participé junto a Luis y Carmen (Catafixia), Mishad (Alas de Barrilete) y Alejandro Marré, respondiendo a una serie de preguntas que se hicieron vía redes sociales. El experimento fabuloso. Una serie de apuntes hablados convertidos en verdades sin tiempo ni horario.

Acá les comparto en enlace: www.socialyaakun.com/tv





Esto último me trae a La Valiente, este movimiento que ha encontrado su cauce y su mística en la integración de muchos proyectos editoriales actuales, en los que la idea es apostarle a las minorías y al esfuerzo colectivo de los implicados. Libros hechos a mano, revistas de diseño, folletos poéticos con editoriales pequeñas y libros autogestionados que se suman a este movimiento que busca una sola cosa: la lectura.




Así que si andan por FILGUA este año, no se olviden de visitar el stand #027, que será el recinto donde las voces más valientes de la literatura guatemalteca actual, surgan y resurgan, planteando una posibilidad inmensa de títulos de editoriales alternativas como Ediciones Bizarras, Alas de Barrilete, Editorial X, Sin Tecomates, Alambique, y claro, Vueltegato Editores, el pequeño proyecto editorial con el que he publicado más de quince títulos de autores distintos.

¡Sean Valientes… y disfruten de este viaje que es la lectura!

lunes, 19 de mayo de 2014

TRES LIBROS VINTAGE

Nota publicada en revista Catálogo para la vida, número 21.
Mayo del 2014.





Quien lee sabe que todo libro es un objeto de deseo. Un objeto de valor inconmensurable que otorga muchas satisfacciones, sobre todo una: EL SOBERANO VIAJE. Hablo de un «viaje exclusivo» –y alucinado– para el lector, que está dispuesto a soportar el trance exquisito de deshojar temporalidades y detener la vida, mientras todo y nada, suceden dentro de esa burbuja en la que nos sumerge la lectura a cuentagotas.

En el sentido más pragmático, un libro es una especie de tesoro que perdurará en nosotros por siempre, sin importar cuantos años hayan pasado de su publicación o su lectura. En cada una de sus páginas –desde la portada hasta el índice o viceversa–, una especie de ciencia incierta nos acompaña y nos transporta a los mejores estados de la conciencia e inconsciencia. Todo en su proceso es delicia y aprendizaje. 

En sí, todo libro es escuela y un regalo para días mejores.


Por eso me animo a registrar tres títulos, que sin duda, serán el mejor regalo para un futuro abrumado por las tablets y las lecturas digitales. Un futuro en el que los términos «vintage», «retro», «antigüedad» o «relicario» hayan desaparecido por completo, y la era de la palabra (Twitter, Facebook, Wordpress) nos haya resquebrajado hasta el vacío. Tres títulos que podrán buscar en cualquier momento, y mejor aún, conseguir en ediciones impresas. Porque, ¿qué seríamos sin ese olor a otro tiempo, a otra dimensión, a otra era?



CRÓNICAS MARCIANAS de Ray Bradbury.

A quien le gusta pensar que algún día viviremos en Marte, reflexione detenidamente esto: Bradbury lo escribió hace más de sesenta años, y la era que estamos viviendo ahora, es la ambientación cronológica del libro (1999–2026). Publicado originalmente en el año 1950, The martian chronicles narra la conquista de los humanos en Marte y toda la barbarie, la emoción, la autodestrucción y el vacío. A través de veintiséis cuentos fascinantes –que hilvanan cronológicamente la llegada, la conquista y la pérdida de la condición humana–, Bradbury nos envuelve en la mejor historia de ciencia ficción contada por el hombre; en la que robots, naves espaciales, guerras nucleares, enfermedades y la naturaleza misma, hacen que el entorno futurista pueda ser el de una época cualquiera.




RAYUELA de Julio Cortázar

Cortázar nunca pasará de moda. Cada libro del argentino, es la pieza de un rompecabezas que se estira y condensa hasta llegar a los laberintos de Rayuela, publicada por primera vez en 1963 y celebrada en un sinnúmero de ediciones posteriores, incluyendo la edición conmemorativa de 50 años, publicada el año pasado. En esta novela, el tiempo parece detenerse entre un Buenos Aires solemne y un París pletórico. Cada capítulo es la amalgama de delirios contenidos, un mapa convexo de datos útiles e inútiles y un océano de información que extasía a cualquiera. Tenerla impresa es un «must» que merece rayarse, tacharse, anotarse y dejar un poco de uno mismo en las más de 500 páginas que la contienen. La historia de La Maga, Horacio, Traveler, Talita y tantos otros personajes; es de las más emblemáticas en lengua castellana. Cortázar es en Rayuela, lo que el Internet nos ha enseñado con la hipertextualidad.




EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO de J.D. Salinger

Holden, el personaje principal de The Catcher in the rye, como se titula en inglés, es la imagen obsesiva de la rebelión y la búsqueda. Todo en este personaje, es subversión y perspicacia. Desde 1951, cuando fue publicada la novela, un halo misterioso de prohibición y morbo ha ido alimentando su condición de «libro faro». En pocas palabras, su historia merece ser leída, pues, por un ojo descategorizado del sufrimiento y liberado de las cauces que conducen a repeler la realidad tal como es. Si bien la historia fluye en un Nueva York desolado y taciturno, esto nos puede provocar una ensoñación vagabunda digna de cualquier metrópolis. Su gracia, radica en que rompe los paradigmas de la geografía y el tiempo. He aquí su universalidad y su encanto. Cualquier edición en inglés, merece ser leída más que en español, donde pierde, un poco de autenticidad y poética que Sallinger le añadió sin darse cuenta.




Dicho esto, es tiempo de que dejen sus tablets y sus computadoras a un lado. Es momento de volver al papel y a la tinta, como en un futuro feliz (vintage), lleno de polillas y servilletas como separadores.